Te han dejado solo y no entiendes por qué. Pero en verdad sabes que se han escapado por el mismo motivo por el que antes no salían: miedo. Y querrás gritar y llorar y darte contra una pared, pero nada dolerá tanto como lo que sientes en el pecho. Porque en verdad lo que sientes no es liberación, sino vacío. Y ahí es cuando te das cuenta que has desaprovechado tanto tiempo que, o sigues adelante o te rindes. Y rendirse no es una opción. Entonces sigues adelante, porque no te queda otra. Porque la vida es jodida, pero puedes manejarla. Y lo sabes. Al igual que puedes manejar las palabras.
sábado, 14 de diciembre de 2013
Cuidado con las palabras; no se vayan a equivocar.
Qué difícil es a veces expresarse. Notas las palabras en tu garganta, queriendo subir pero estancándose haciendo así un nudo que no puedes controlar y hace que no puedas decir nada. Y de vez en cuando querrás arrancarte aquello que te oprime, pero un día te darás cuenta de que ese, eres tú. No hay mayor enemigo que tú mismo. Y notas cómo las palabras se agarrotan, oponiéndose a salir, mientras intentas con todas tus fuerzas hacer que salgan. Y a lo mejor un día salen, pero más que liberación lo que sientes es confusión porque te das cuenta de que han salido de la manera errónea. Que tenía que hacer salido de la A a la Z y han salido del 1 al 10. Que han huido, y no han querido expresar todo aquello que tú quieres.
martes, 22 de octubre de 2013
La unión hace la fuerza.
La guerra es despiadada, cruel y horrible. Busco adjetivos que puedan calificarla un poco más, pero siempre pierdo esa batalla. Nunca he podido imaginar que alguien pueda querer el daño de otra persona. Es posible que nadie tenga la culpa, pero dudo mucho que esto sea así. Personalmente, siempre he querido estar atenta e informada de todas las últimas noticias sobre la guerra civil de Siria, y siempre me pareció increíble que la prensa o los mismos políticos omitieran la palabra ''guerra'', cuando era obvio que lo es. No hace mucho que se ha empezado a llamar por su nombre, y eso me ha dado a entender que qué tontos somos, porque nos dejamos engañar...Aunque más que tontos, somos ignorantes. ¿O alguien se ha preocupado de saber de ellos mientras se llamaba ''revuelta''? ¡Claro que no! Pero las cosas cambian cuando se empieza a llamar ''guerra'', ¿verdad? Eso es ridículo. Solo han cambiado la palabra para definirla, y ya por eso es peor ahora. No lo entiendo, ¡cómo podemos ser tan ignorantes, por favor! No pido que se sepa hasta el último minuto de lo que pasa allí, simplemente digo que no estaría de más que quedase bien claro que eso no es una revuelta, es más que eso, y aunque me pueda doler admitirlo, es una guerra.
Como he dicho al principio, no hay ningún adjetivo que pueda definir exactamente lo que es una guerra, aunque en verdad a lo mejor es porque soy yo, que nunca he tenido que soportar una de ellas, por suerte.
Sea como fuere, creo que ni siquiera quien la ha vivido sería capaz de calificarla con un simple palabra, porque es más que eso. Es más que cinco, seis u ocho letras juntas.
No debería hablar de estos temas, me pueden. Siempre he pensado que las guerras son abominables, pero desde que he querido informarme sobre Siria, sé que lo que pensaba es cierto. Ver tantas noticias sobre todo lo que sucede... o peor, no saber nada...En estos casos, ser ignorante es algo que nos debería molestar, no solo a mí ni a cuatro más como yo, sino a todo el mundo. ¿Nadie se pregunta qué está pasando allí dentro? ¿Nadie teme? Ellos claro que lo hacen, pero...¿los que estamos fuera? La mayoría no sabrán ni que están en una guerra civil, y aunque es muy triste, es la verdad.
Siempre me ha fascinado la manera en que un ser humano es ignorante y no hace nada por no serlo. Le da igual, simplemente vive su vida y punto. Eso no tiene sentido. ¿De qué te sirve vivir la vida, tu única vida, si no vas a dejar después este mundo un poco mejor? Y pensareis ''¿qué tiene que ver una cosa con la otra?'', y yo os respondo ''mucho''. Si eres ignorante no sabes qué pasa, si no sabes qué pasa, no vas a poder ayudar nunca; sin embargo, si no eres ignorante, siempre puedes intentar buscar alguna manera por la cual ayudar.
Sé que suena surrealista, ¿verdad? Y que ya os estaréis rindiendo, pero ahora os lanzo yo una pregunta: ''¿Por qué os rendís antes de intentarlo? ¡Si no lo intentas no pierdes, pero tampoco ganas! ¿Y a quién no le gusta sentirse bien consigo mismo? Nadie puede hacer nada él solo, pero todos juntos sí podemos. Todos juntos seríamos la piña que tanto necesita nuestra sociedad. ¡Vamos a unirnos!
Como he dicho al principio, no hay ningún adjetivo que pueda definir exactamente lo que es una guerra, aunque en verdad a lo mejor es porque soy yo, que nunca he tenido que soportar una de ellas, por suerte.
Sea como fuere, creo que ni siquiera quien la ha vivido sería capaz de calificarla con un simple palabra, porque es más que eso. Es más que cinco, seis u ocho letras juntas.
No debería hablar de estos temas, me pueden. Siempre he pensado que las guerras son abominables, pero desde que he querido informarme sobre Siria, sé que lo que pensaba es cierto. Ver tantas noticias sobre todo lo que sucede... o peor, no saber nada...En estos casos, ser ignorante es algo que nos debería molestar, no solo a mí ni a cuatro más como yo, sino a todo el mundo. ¿Nadie se pregunta qué está pasando allí dentro? ¿Nadie teme? Ellos claro que lo hacen, pero...¿los que estamos fuera? La mayoría no sabrán ni que están en una guerra civil, y aunque es muy triste, es la verdad.
Siempre me ha fascinado la manera en que un ser humano es ignorante y no hace nada por no serlo. Le da igual, simplemente vive su vida y punto. Eso no tiene sentido. ¿De qué te sirve vivir la vida, tu única vida, si no vas a dejar después este mundo un poco mejor? Y pensareis ''¿qué tiene que ver una cosa con la otra?'', y yo os respondo ''mucho''. Si eres ignorante no sabes qué pasa, si no sabes qué pasa, no vas a poder ayudar nunca; sin embargo, si no eres ignorante, siempre puedes intentar buscar alguna manera por la cual ayudar.
Sé que suena surrealista, ¿verdad? Y que ya os estaréis rindiendo, pero ahora os lanzo yo una pregunta: ''¿Por qué os rendís antes de intentarlo? ¡Si no lo intentas no pierdes, pero tampoco ganas! ¿Y a quién no le gusta sentirse bien consigo mismo? Nadie puede hacer nada él solo, pero todos juntos sí podemos. Todos juntos seríamos la piña que tanto necesita nuestra sociedad. ¡Vamos a unirnos!
miércoles, 11 de septiembre de 2013
Recuerdos.
Estaba sentada en uno de los bancos del cementerio. Toda mi familia estaba ya sentada para empezar con el entierro de mi abuela, pero yo simplemente estaba apartada de ellos, observándoles. Mis primas lloraban a moco tendido, mis tíos hablaban, supongo que recordando buenos tiempos que habían pasado con ella, y mientras también lloraban. Vi a mi madre hablando con el que era el cuñado de mi abuela, idéntico a mi abuelo, o eso me habían dicho, nunca tuve la suerte de conocerlo. Mi madre no lloraba, pero sus ojos expresaban un dolor que nadie de allí tenía. Salvo yo. Mi padre hablaba con el cura, por lo que me había dicho, se conocían. Había mucha gente que no conocía, amigos de mi abuela.
Empezaba el entierro, y uno de mis tíos estaba dando un pequeño discurso sobre sus mejores tiempos con su madre. Y así con mis otros dos tíos hasta llegar a mi madre. Fue la más seria de los cuatro, pero con sus palabras pudo transmitir todos los sentimientos que tenía hacia mi abuela. Amor, cariño, dulzura, y alguna que otra vez también desesperación porque no se llegaban a entender del todo.
De entre todos sus nietos, me tocó a mí hacer un discurso, porque yo siempre había sido su niña. Me había cuidado cuando mis padres, hartos de trabajar, no podían estar conmigo. Me puse delante de todos mis familiares y amigos de mi abuela, que eran como extraños para mí, y antes de empezar a hablar, me pregunté a mí misma, si conocía de verdad a alguien de los que me estaban observando. Sonreí y empecé con mi discurso. La gente empezó a llorar, pero a día de hoy sigo sin entender por qué, debido a que fueron unas palabras que no transmitían nada, ya que me lo había aprendido y lo había dicho de carrerilla. El discurso en sí, era bonito, y me había costado sus noches en vela, pero mientras lo leía, no me transmitía ni la más mínima sensación ni el más pequeño sentimiento. Estaba vacía, y es que se había ido una parte de mí que era más importante que yo misma. Cuando terminé, todo el mundo lloraba, incluso mi madre tenía alguna que otra lágrima por las mejillas. Creo que fue la segunda vez que la había visto llorar. La primera, irónicamente, también había tenido que ver con mi abuela, pero no tenía nada que ver con lo que ahora mismo estábamos viviendo.
El entierro terminó y todos nos dirigimos a un restaurante para rememorar la memoria de mi abuela. Por suerte, estaba al lado del mar. Me pude escapar un momento y me fui directa a la playa. Llevaba conmigo cuatro flores, y las lancé al mar. Cada una representaba una cosa:
Una rosa, por cada beso y abrazo que me había dado.
Un jazmín, por cada consejo.
Una rosa blanca por los recuerdos.
Y una flor de bach aplastada que había encontrado entre uno de sus libros.
Me senté mientras veía cómo las olas se llevaban las flores. Y mientras mis lágrimas caían por mis mejillas, queriendo irse junto a ellas, intentando escapar del dolor.
Miré hacia la derecha y había un grupo de surferos, unos entrando al agua, otros riendo, y uno de ellos más alejado centrado en su tabla. A mi izquierda había una familia que jugaba toda junta en el agua. Le gente seguía su vida, y la mía se desmoronaba por segundos. Sollozaba en silencio mientras el viento me daba en la cara y recordaba cada momento vivido con mi abuela. Cuánto lo echaba ya de menos...Y no habían pasado más de dos días desde que había sucedido todo. Me levanté y volví por el camino que llevaba al restaurante, y ahí estaba todo el mundo hablando tranquilamente. Sentí rabia, ¿a caso ya habían olvidado que mi abuela, su madre, su hermana, había muerto? La gente posaba su mirada en mí, supuse que tendría la cara hinchada y los ojos rojos por haber llorado, pero en esos momentos no me importaba en absoluto.
Poco después de la comida, nos fuimos todos juntos hacia la misma playa donde yo había estado horas antes. La familia se había ido, pero el grupo de chicos seguía allí. Hicimos un corro con las personas que aun seguíamos allí, que eramos su familia más cercana, y empezamos a contar anécdotas que nos habían pasado con ella. Hubo más risas que lágrimas, y eso estaba bien. Pude notar las miradas del grupo de surferos en nosotros, pero nadie más se dió cuenta. Cuando todos nos quedamos en silencio. Mi tío, su mujer y la única prima más pequeña que yo, se fueron a dar un baño, y los demás nos dispersamos un poco. Empecé a caminar, y choqué sin querer con el chico que antes había visto con su tabla. Empezamos a hablar, y poco después me invitó a tomar algo en el bar de la playa.
Y hoy, años después, ese chico que se portó tan bien conmigo, moreno y de ojos azules, es mi novio. Vivimos juntos y somos felices. Muchas veces recuerdo el día en que nos conocimos. En increíble cómo un día en el que estás destrozado, pasa algo y se convierte en uno de los días más importantes de tu vida.
11-S.
Mirar el título de esta entrada me hace tener escalofríos. No recuerdo ese once de septiembre de 2001, y es que por aquel entonces yo tenía dos años y esas cosas, a parte de no entenderlas, no me importaban. Supongo que con dos años lo que más te importa en jugar, comer y dormir. Pero ahora, doce años después, me doy cuenta del atentado que fue y de lo que pudo afectar, no solo a Nueva York y las familias que habían perdido a sus familiares, sino a todo el mundo. Más de una vez les he pedido a mis padres que me cuenten qué y cómo fue vivir ese día tan trágico y qué estaban haciendo cuando ocurrió. Una de las frases que siempre me dice mi padre cuando me lo cuenta es ''veías a todo el mundo mirar la televisión, y es que nadie se podía creer lo que estaba pasando''. Siendo sinceros, me quedo helada siempre que veo las imágenes, cuando veo las torres gemelas desmoronándose a cada segundo. He leído acerca de ello, y es que, en verdad, este tema siempre me ha interesado mucho. Creo que desde ese momento todos empezaron a tener miedo, temían que pasara en más de un país, y es normal temer, ¿no creéis?
Son doce años los que se cumplen desde aquel trágico día, y no hace falta ni decir que lo siento mucho por todas esas personas que se llevó ese fatídico atentado, y que todas las familias que han perdido a sus seres queridos allí, tienen mi pésame. Es posible que no recuerde nada de lo que sucedió ese día, y que ni siquiera me importara mientras sucedía, pero ahora lo veo con otros ojos. Ahora puedo sentir ese miedo al ver las imágenes, ahora lo entiendo todo.
Todo el mundo desde ese momento ha cambiado, o así lo veo yo. El 11-S fue uno de los mayores atentados que hemos podido vivir, y de todo corazón, espero que nunca más tengamos que sorportar ver imágenes así de más atentados.
lunes, 9 de septiembre de 2013
I miss you.
Echar de menos es algo realmente doloroso. A veces el echar de menos no es por el hecho de que alguien esté de viaje, o que no lo veas en mucho tiempo; en ocasiones se puede definir como ese vacío de ha dejado alguien al irse de tu vida. Y eso es aún peor.
Creo que nos fijamos demasiado en las cosas que pasan a grandes escalas mientras dejamos los pequeños detalles a un lado, marginados. Y lo peor es que en los detalles están muchas veces las respuestas a tantas preguntas como las que tenemos a lo largo del día.
Tal vez consideras a una persona de extremos y es de intermedios, pero la consideras de tal manera simplemente por lo que da a mostrar al exterior. No juzgues un libro por su portada. Primero conoce a quien quieres juzgar y fíjate en cada pequeño detalle, porque los detalles, al final, son lo que nos define.
miércoles, 28 de agosto de 2013
¡Qué mágica es la música!
Posiblemente es que soy muy sensible, o es que escuchando a Ed Sheeran no me queda otra que ponerme así. Por eso escribo. ¿No crees que es extraño ponerte así simplemente por cosas como la música? A mí es algo que hace que me guste muchísimo más, esa manera de llegar a ti y de, sobre todo, llegar a tu interior y hacer que cambies de ánimo simplemente con una letra, un ritmo y una melodía. Por ejemplo, ¿a quién no le ha echo llorar Ed Sheeran? ¿Quién no se ha sentido fuerte escuchando a Demi Lovato? Es increíble como algo así puede llegar a hundirte, o todo lo contrario. ¡Qué mágica es la música! Y siempre está ahí. En un anuncio, en la banda sonora de tu película favorita...o en cualquier. Porque, ¿qué serían las películas de terror quitándole esa música que te pone aun más nervioso? O las fiestas de pueblos sin canciones de orquesta. ¡O incluso el camino en coche hacia quién sabe dónde sin la radio! La música es parte de nosotros, de nuestra rutina y, con ello, de todo el mundo. Porque es posible que a ti no te guste la misma que a tu vecino, pero al fin y al cabo, gracias a la que tú escuchas o a la que escucha él, cada uno llegáis a sentiros como si estuvierais en otro mundo. Sin problemas, sin nada salvo tú y la música. Y es que, los que no tienen esa opinión sobre la música, sea cual sea la que escuchen, que equivocados están, ¿no? Porque, ¿cómo vivir sin esa canción que, siendo triste o alegre, siendo como sea, te hace sentirte único, te hace subir tu ánimo?
Y no hablemos solo de el qué hace sentir, sino también de qué se intenta transmitir con ella. Cuántas canciones estarán escritas en contra de algo, o luchando por lo otro...Cuánta música compuesta para hacernos ver cómo está de verdad el mundo...Cuántas canciones que tienen como letra un mensaje oculto, un mensaje que, tarde o temprano le encuentras sentido. Y no siempre el mismo sentido. Cada persona le encuentra el sentido que él le quiere dar. Y es que...la música no es más que letras con ritmo y melodía que ocultan un mensaje. Algunas canciones lo tienen, otras sin embargo solo tienen ese ritmo y esa melodía que, en algún momento, hemos escuchado, pero que nunca hemos encontrado ningún mensaje, o ningún sentido a él. Qué compleja es la música. ¡Pero a la vez qué bonita es!
Y no hablemos solo de el qué hace sentir, sino también de qué se intenta transmitir con ella. Cuántas canciones estarán escritas en contra de algo, o luchando por lo otro...Cuánta música compuesta para hacernos ver cómo está de verdad el mundo...Cuántas canciones que tienen como letra un mensaje oculto, un mensaje que, tarde o temprano le encuentras sentido. Y no siempre el mismo sentido. Cada persona le encuentra el sentido que él le quiere dar. Y es que...la música no es más que letras con ritmo y melodía que ocultan un mensaje. Algunas canciones lo tienen, otras sin embargo solo tienen ese ritmo y esa melodía que, en algún momento, hemos escuchado, pero que nunca hemos encontrado ningún mensaje, o ningún sentido a él. Qué compleja es la música. ¡Pero a la vez qué bonita es!
sábado, 24 de agosto de 2013
[Inserte el título que quiera, al final no tendrá que ver con lo que quiero decir]
Rabia y dolor en uno solo. Un mismo cuerpo que poco a poco se va desintegrando. Oscuridad, miedo. Las paredes se van acercando a ti, mientras tú sigues en medio, intentado pedir ayuda, pero algo falla. Tu voz no sale. Intentas con todas tus fuerzas salir de allí. Pero de qué sirve salir si no sabes a dónde, te preguntas. Las fuerzas se agotan y las paredes están cada vez más cerca. Empiezas a notar que unas manos te agarran por la garganta, intentando matarte sin necesidad alguna de hacer casi fuerza, porque no te opones. Los ojos se te inundan de lágrimas pero no sientes ya nada. Te preguntas cómo has llegado a tal punto. Cómo has dejado que todo lo malo te gane. Cómo has podido rendirte. Vuelves a abrir los ojos y esas manos que te aprisionaban se han esfumado. Las paredes van volviendo a su sitio mientras tú vuelves a sentir la energía que, anteriormente no sentías. Te levantas y sigues adelante. Una calle aparece justo delante de ti, y caminas por ella. Y vuelves a sentir ese dolor. Pero esta vez no, esta vez no le dejas ganar. Corres hasta que te das la vuelta y notas que la oscuridad se ha ido. Por fin.
No es nada del otro mundo, ¿no? Todos hemos pasado por algo parecido. Digamos que es más psicológico que físico. Más de una vez te has podido sentir destrozado y sin ganas de vivir. Pero un día, sin más, le ganas la batalla al dolor y todo va cobrando poco a poco el sentido que tenía antes. La vida vuelve a ser vida. El mundo ni siquiera ha notado nada, pero aun así crees que algo ha cambiado en él y no te das cuenta que quien ha cambiado, eres tú. Eres más fuerte e increíblemente notas que nada te puede parar. Así es la vida, ¿verdad? Baches y obstáculos que no te permiten llegar a tu meta. El propósito es pasarlos unos tras otros hasta que alcances lo que siempre has querido. Tu sueño.
No es nada del otro mundo, ¿no? Todos hemos pasado por algo parecido. Digamos que es más psicológico que físico. Más de una vez te has podido sentir destrozado y sin ganas de vivir. Pero un día, sin más, le ganas la batalla al dolor y todo va cobrando poco a poco el sentido que tenía antes. La vida vuelve a ser vida. El mundo ni siquiera ha notado nada, pero aun así crees que algo ha cambiado en él y no te das cuenta que quien ha cambiado, eres tú. Eres más fuerte e increíblemente notas que nada te puede parar. Así es la vida, ¿verdad? Baches y obstáculos que no te permiten llegar a tu meta. El propósito es pasarlos unos tras otros hasta que alcances lo que siempre has querido. Tu sueño.
martes, 13 de agosto de 2013
Seguir es improbable, no imposible.
Que jodido es a veces tener que encajar que nada va como tú lo esperabas y aun así tienes que seguir adelante. Y no tienes fuerzas...pero sigues intentando ser valiente cada día, a cada hora, y hay veces que es tan difícil... Veces en las que prefieres rendirte y mandarlo todo a la mierda. Pero sabes que eso no es lo que debes hacer, tienes que seguir pase lo que pase, siendo fuerte o siendo débil, estando bien o mal, sonriendo o llorando, pero tienes que seguir adelante. La putada es seguir adelante sin saber porqué tienes que seguir. ¿Por qué no rendirse? ¿Por qué no debería abandonar? No quiero seguir siendo fuerte, no puedo seguir siendo fuerte. Te caes y no sabes ya cómo levantarte...no tienes ánimos para nada, y ni siquiera lo que antes te daba fuerzas te las da ahora. A lo mejor un día te levantas y dices: ''hoy es un nuevo día, vamos'' y puedes volver a ser fuerte poco a poco, y una sonrisa se posa levemente en tus labios. Una sonrisa fuerte, que ha superado más lágrimas y engaños que cualquier otra. Y, otra vez, eres fuerte.
martes, 16 de julio de 2013
Cree en ti.
Hay veces en las que, sin saber por qué, empiezas a desconfiar de todo el mundo. A veces, hasta te cuesta confiar en ti mismo. No sabes ni qué pensar de ti, ni de nadie...Simplemente les ves a todos como a enemigos que quieren verte en el suelo, derrumbado. Y desconfías, desconfías porque no sabes qué hacer. Porque estás a punto de caer, pero no...Tienes que salir, que ser fuerte. Tienes que pasar cualquier cosa. Tienes que afrontar lo que sea. Tienes que ser fuerte. Y a la vez te sientes débil. Débil porque te sientes en el suelo y no sabes cómo levantarte. Pero tienes que intentarlo, porque sabes que no puedes estar siempre en el suelo. Porque es como si te vencieran. Porque no quieres estar en el suelo, lo sabes. No quieres estar derrotado por más tiempo. Quieres levantarte para que todo el mundo pueda ver que eres fuerte. Y lo intentas. Lo intentas. Te caes otra vez. Lo intentas. Te caes. Lo intentas. Te levantas. Y por fin eres capaz de volver a ser quien eras. De confiar en ti mismo y en quien antes te dio su confianza. Por fin puedes volver a creer en ti.
sábado, 22 de junio de 2013
Todos somos fuertes.
Nunca pudo ser como ella quiso. Siempre fue la rara, la distinta, la diferente. La odiada, la que no era querida por los demás, pero sonreía. Y ahora dime tú, ¿por qué no haces lo mismo que esa chica? ¿Por qué estás mal por tantas estupideces que al final olvidarás con el paso del tiempo? Ella luchó, se llenó de valor y pudo seguir adelante con su vida, con una sonrisa que nadie le supo ni le pudo volver a quitar. Fue fuerte cuando ser reían en su propia cara de ella misma. Fue fuerte, siempre lo fue. ¿Por qué tú no? Ella supo ganar, supo vencer a los que tantas veces hicieron hacerla llorar. Ella se cayó miles de veces, pero se levantó el doble de veces. Fue fuerte, siguió con su vida. Supo seguir con ella. ¿Por qué tú no eres capaz ni de intentarlo? ¿Acaso no eres fuerte? ¿No eres capaz de caer y levantarte? Lo eres. Ella fue fuerte. Tú también.
Ella siempre quiso ser la chica consentida, la chica guapa del colegio. Siempre quiso encajar con el resto. Ser la que tenía amigos en cualquier parte. Ser la chica diez para todo el mundo. Pero no. La vida quiso que ella fuera todo lo contrario para que aprendiera que no todo es fácil. La vida es dura. Pero así ella pudo enfrentarse a todos los baches que le vinieron, a cada obstáculo que tenía el camino. Siempre erguida, siempre sonrisa en la cara. Ella caía como caemos todos alguna vez, pero lo suyo era una caída constante, y aún así se sabía levantar para seguir con su vida. Ella nunca se dejó ver débil, aunque a veces decaía. Todo el mundo decae a veces, pero todos podemos seguir. Todos somos fuertes.
miércoles, 19 de junio de 2013
Momentos equivocados.
He cometido muchos errores en mi vida, muchos momentos y hazañas. Tantas metidas de matas, tantos momentos equivocados, tantos incómodos silencios por estar con personas equivocadas... Y caídas, cuántas caídas. Muchos momentos han sido errores, errores que cuando los cometía no los veía como lo que eran. Los veía simplemente como momentos que iban a pasar, pasaban y ya estaba, pero no; algunos te hacían estancar día tras día, hora tras hora. Pero tú no te dabas cuenta, ¿cómo darte de cuenta de que lo que te hace feliz es un error? Es...complicado.
No eres capaz de darte cuenta de todo lo que te puede hacer daño, simplemente porque te hace feliz. Pero pasa el tiempo, las cosas cambia, las personas cambia... Y se van abriendo heridas que antes no existían, heridas que nunca deberían haber existido, pero ahí están. Se perciben, pero no se ven, son heridas internas; que nadie salvo tú puede saber que están ahí, pero que, alguien, algún día, las puede llegar a notar levemente. Heridas que nunca son buenas, heridas que nunca se cierran, que siempre te recuerdan a algún momento, a un momento equivocado.
martes, 18 de junio de 2013
Todo cambia.
A veces necesitas frenar, parar en seco. Darte cuenta de que todo va muy rápido, pero no siempre lo haces. Vas rápido, a toda hostia, sin saber bien a donde, y ahí es cuando sabes que necesitas parar, que tienes que aflojar, porque si no, no te das cuenta de lo que pasa a tu alrededor. Frena. Y cuando por fin lo haces, ves las cosas de otra forma, de otra manera, las cosas cambias; las personas cambian.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

