Peter Pan.

martes, 28 de octubre de 2014

DE TAN REALISTA SE AHOGÓ EN ILUSIONES.

Recuerdo que un día me dijo que no debería brillar. Que no servía para nada. Y me lo creí. Es triste cómo a veces nos quedamos únicamente que lo negativo de todo. Supongo que es irónico, ya que incluso en esta entrada voy a realzar lo triste de lo feliz y lo oscuro de la luz. Pero creo que es ley de vida, y que si no me tocaba hacerlo a mí le tocaría al que viniera detrás. 

Soy una persona que de tan realista se ahogó en ilusiones. Y mírame, sigo aquí. Con una sonrisa en los labios y el corazón en el médico, donde los muy capullos solo me recetan tiempo. Pero no necesito tiempo, me sobra tiempo. Me falta una mañana despertándome por los rayos del sol con vistas desde la ventana hacia el mar. Me falta un piso en Londres, una casa en Italia y una habitación en un hotel de Los Ángeles reservada a nuestro nombre. Me falta el café de las mañanas y las tardes paseando bajo la lluvia un viernes. Me falta el autógrafo de mi ídolo y su foto conmigo. Me faltan las ganas de luchar e incluso, muchas veces, las ganas de seguir. 
Y todavía a día de hoy, con tantas faltas y solo un sobrante; con tantas faltas y tantos por qués me preguntó qué sigo haciendo aquí. 
Aunque no merece la pena preguntarse algo que no tiene respuesta. Supongo que lo que me sobra me sobra y lo que me falta me falta, y punto. Que no hay por qués que valgan la pena ni faltas que hieran más que la tuya. Que los aviones no se estrellan ni se averían el mismo día, y que tu luz que en tanta oscuridad me dejó sumergida terminó creando en mí el brillo que tanto decías que no servía y que tanto ansiabas en silencio cada día. 

Y entiendo que la luz tenga su oscuridad y que la oscuridad tenga su luz, pero no comprendo por qué llamamos a la oscuridad negativo y a la luz positivo, cuando he visto luces arruinadas y con el maquillaje corrido por llorar y a oscuridades bailar, saltar y reír. 

Creo que las oscuridades brillan más porque son realistas. Y las luces oscurecen más porque son reales.

domingo, 26 de octubre de 2014

Bailar bajo la lluvia.

Ya no la buscaba cuando se despertaba, ni tampoco le cogía la mano por la calle. No le preparaba el desayuno por las mañanas ni la acompañaba al instituto. No la abrazaba con fuerza ni la besaba con ganas. Porque ya no estaba. Pero sí hacía una cosa, echarla de menos. A él mismo se echaba de más.

Ella nunca más le lloró, pero tampoco le quiso volver a ver. No esperaba su llamada a las doce de la noche para oír su voz antes de quedarse dormido. No cantaba para él por las tardes en los parques, ni se colgaba de su espalda para que la llevase a caballito. Porque él no estaba. Y le echaba de menos. A ella misma se echaba de más.

Tampoco volvieron a bailar bajo la lluvia, ni él con otra ni ella con otro. Porque era algo suyo. Algo que les unía.
Y ahora solo les unía una cosa: los dos se echaban de menos y se echaban de más.

domingo, 19 de octubre de 2014

Hoy y mañana.

Hoy el cielo es más azul que incluso un día de verano. Hoy el sol se ha puesto de su parte y brilla para hacer radiante a su pelo. Hoy quiere gritar y reír en la vida, reírse de la vida.

Hoy le gusta su sonrisa.

Hoy se ha puesto un vestido y unos zapatos y se ha sonreído al espejo. Hoy se ha convertido en la chica de ensueño.

Mañana será otro día.

Hoy quiere bailar. Hoy quiere destrozarse los pies en sus tacones. 

Hoy quiere quedarse afónica. Y quiere renovarse. Hoy se ha puesto maquillaje. De ese que tanto le gusta y tan poco se pone.

Mañana no hará nada de eso.

Hoy quiere verle y abrazarle, besarle y sentirle. Hoy quiere dejar de echarle de menos.

Mañana se arrepentirá hasta de intentarlo.

Hoy ha decidido quitarse la máscara y mostrarse tal cual es. Hoy va a dejar de lado sus complejos y se centrará en pensar que le gusta el reflejo que le muestran los cristales de las calles.

Mañana echará de menos quererse.

Hoy lo va a disfrutar. Hoy va a disfrutar.

Total, mañana será otro día.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Las cosas cambian.

Dicen que a lo largo de la vida terminas olvidándote de las cosas inútiles y únicamente recuerdas lo importante. Te deshaces de todas las fechas marcadas en el calendario y, mientras las tachas, solo recuerdas lo importante de tres días. Supongo que eso es lo imprescindible que año tras año vas a querer recordar. 

Dicen que a lo largo de la vida el mundo va cambiando su forma de ser, pero lo dudo mucho. Creo que lo que cambia es tu forma de ver el mundo, no él en sí mismo.

Dicen que terminas olvidando contar las estrellas cada noche y ello lo cambias por contar cada factura.
Que olvidas cantar cada mañana y lo cambias por una llamada a la oficina diciendo que llegarás tarde.
Que de los besos inesperados y fortuitos solo quedarán los de los días especiales. 
Que la alegría se convertirá en un café a las once de la mañana en el descanso del trabajo; y que cada noche será solo para dormir. 

Dicen que a lo largo de la vida las cosas cambian.

sábado, 11 de octubre de 2014

Mi estrella polar.

No se me dan bien las metáforas. Podría empezar a contar una historia de alguien y de alguna manera llevarla hasta poder empezar a hablar de ti, lo he pensado varias veces, y he escrito también unas cuantas, pero no se me ocurre exactamente qué decir para acertar.
Lo que tengo por seguro es que tú serías un capitán y yo sería parte de tu pequeña tripulación. Aunque todo el mundo cree que los piratas son todos iguales, y por tanto estos serían mezquinos, egocéntricos y egoístas, pero tanto tú como yo sabemos que solo son especulaciones de la gente y que esas opiniones están de más.
 Pero no sé continuar, tal vez porque la historia no se parece tanto como yo creo, o quizá porque no encuentro las palabras justas y exactas para definir todo lo que llevamos vivido en tan poco tiempo y cualquier cosa que piense que está bien, termina sin tener lógica alguna, y mucho menos relación con el tema que quiero tratar hoy.
Pero ya sabes que soy así, que si estoy en uno de esos días de no querer callar hablo por los codos y me voy por las ramas y del tema principal. Pero hoy no puede pasar eso, porque hoy eres tú el tema principal, y por más que quiera no me pienso perder. No como antes, que siempre me perdía y tú hacías de mi estrella polar y me guiabas hacia donde más lo necesitase. Ahora ya no haces de ella, ahora lo eres.
Creo que todo el mundo debería tener esa persona que, por más perdida que estés, siempre tengas a tu lado, camines o no en la dirección correcta. Estés en la cima del mundo o hundiéndote en el océano al que llamamos vida.
Por eso me gustaba la metáfora y la historia de piratas, porque un capitán pirata hace todo cuanto está y no está en su mano por su tripulación, y una de las cosas que puedo decir que has hecho es salvar mi barco, salvarme a mí de hundirme y reconstruir ese barco, el que desde aquel momento se guía gracias a ti.
Por eso cada vez que hablan de piratas me entristece que la gente no entienda que no todos son malas personas, porque yo he tenido la inmensa suerte de conocer a un capitán pirata de una pequeña pero a la vez gran tripulación, y me alegro enormemente de haber aceptado la invitación para unirme a ella. He tenido la gran suerte de conocer a un capitán que lucha por los demás tanto o más que por él mismo, y he tenido la tremenda suerte de que ese capitán hayas sido tú. Porque contigo he sido capaz de cruzar cada aventura de mi vida, pero sé que no sirve de nada surcar mares si no es contigo a mi lado. Y sé que sin ti no lo haría, porque no tendría la fuerza para hacerlo. Por eso tengo suerte, tengo la infinita suerte de poder y también querer navegar contigo.

Felices 22, mi capitán.