Mirar el título de esta entrada me hace tener escalofríos. No recuerdo ese once de septiembre de 2001, y es que por aquel entonces yo tenía dos años y esas cosas, a parte de no entenderlas, no me importaban. Supongo que con dos años lo que más te importa en jugar, comer y dormir. Pero ahora, doce años después, me doy cuenta del atentado que fue y de lo que pudo afectar, no solo a Nueva York y las familias que habían perdido a sus familiares, sino a todo el mundo. Más de una vez les he pedido a mis padres que me cuenten qué y cómo fue vivir ese día tan trágico y qué estaban haciendo cuando ocurrió. Una de las frases que siempre me dice mi padre cuando me lo cuenta es ''veías a todo el mundo mirar la televisión, y es que nadie se podía creer lo que estaba pasando''. Siendo sinceros, me quedo helada siempre que veo las imágenes, cuando veo las torres gemelas desmoronándose a cada segundo. He leído acerca de ello, y es que, en verdad, este tema siempre me ha interesado mucho. Creo que desde ese momento todos empezaron a tener miedo, temían que pasara en más de un país, y es normal temer, ¿no creéis?
Son doce años los que se cumplen desde aquel trágico día, y no hace falta ni decir que lo siento mucho por todas esas personas que se llevó ese fatídico atentado, y que todas las familias que han perdido a sus seres queridos allí, tienen mi pésame. Es posible que no recuerde nada de lo que sucedió ese día, y que ni siquiera me importara mientras sucedía, pero ahora lo veo con otros ojos. Ahora puedo sentir ese miedo al ver las imágenes, ahora lo entiendo todo.
Todo el mundo desde ese momento ha cambiado, o así lo veo yo. El 11-S fue uno de los mayores atentados que hemos podido vivir, y de todo corazón, espero que nunca más tengamos que sorportar ver imágenes así de más atentados.
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