Te han dejado solo y no entiendes por qué. Pero en verdad sabes que se han escapado por el mismo motivo por el que antes no salían: miedo. Y querrás gritar y llorar y darte contra una pared, pero nada dolerá tanto como lo que sientes en el pecho. Porque en verdad lo que sientes no es liberación, sino vacío. Y ahí es cuando te das cuenta que has desaprovechado tanto tiempo que, o sigues adelante o te rindes. Y rendirse no es una opción. Entonces sigues adelante, porque no te queda otra. Porque la vida es jodida, pero puedes manejarla. Y lo sabes. Al igual que puedes manejar las palabras.
sábado, 14 de diciembre de 2013
Cuidado con las palabras; no se vayan a equivocar.
Qué difícil es a veces expresarse. Notas las palabras en tu garganta, queriendo subir pero estancándose haciendo así un nudo que no puedes controlar y hace que no puedas decir nada. Y de vez en cuando querrás arrancarte aquello que te oprime, pero un día te darás cuenta de que ese, eres tú. No hay mayor enemigo que tú mismo. Y notas cómo las palabras se agarrotan, oponiéndose a salir, mientras intentas con todas tus fuerzas hacer que salgan. Y a lo mejor un día salen, pero más que liberación lo que sientes es confusión porque te das cuenta de que han salido de la manera errónea. Que tenía que hacer salido de la A a la Z y han salido del 1 al 10. Que han huido, y no han querido expresar todo aquello que tú quieres.
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