Todo cambia.
A veces necesitas frenar, parar en seco. Darte cuenta de que todo va muy rápido, pero no siempre lo haces. Vas rápido, a toda hostia, sin saber bien a donde, y ahí es cuando sabes que necesitas parar, que tienes que aflojar, porque si no, no te das cuenta de lo que pasa a tu alrededor. Frena. Y cuando por fin lo haces, ves las cosas de otra forma, de otra manera, las cosas cambias; las personas cambian.
No hay comentarios:
Publicar un comentario