Peter Pan.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Cambiemos la sociedad antes de que sea demasiado tarde, por favor.

Posiblemente os traiga sin cuidado esto que estoy escribiendo y tal vez no sea lo que esperéis. A veces una quiere escribir pero no sabe plasmarlo de la forma ''correcta'' así que intenta hacerlo lo mejor que puede, siempre esperando poder sacar toda la presión que siente en el pecho.

La presión que siento yo e intento quitar es un poco complicada, y no la sé explicar, por eso prefiero dejarla de lado y contaros, si es que alguien lee esto, lo que quiero plasmar.
Ayer, por la noche, como otras tantas, estaba en Twitter y me llamó la atención que en mi Timeline se repetía mucho un nombre, Leelah Alcorn. No entendía el por qué de tanta fama y decidí buscarlo por Google.
Creo que me arrepiento.
Leelah era una chica de 17 años que tenía toda una vida por delante pero que la mierda de sociedad decidió hacerle la vida imposible para que no continuara con ella. Era transexual. Sé que, en verdad, es un dato irrelevante, porque al presentar a una persona no sueles decir su orientación sexual, pero en este caso es importante decirlo. Y también es muy importante que quede claro que Leelah se suicidó porque quería dejar de ser Joshua y eso nadie lo veía bien. Sé que la culpa no es solo suya, pero, si pudiera, colgaría en todas las ciudades en letras de neón que sus padres la rechazaron. Y sí, la culpa es de la sociedad, porque la dejó (la dejamos, y duele) sola frente a un ''problema'' que no debería ser tratado por esa palabra; pero cuando tus padres son los primeros en rechazarte te crea un odio hacia ti mismo que nadie puede curar. Ella lo dice en su carta de suicidio.

Mientras leía la carta no pude evitar llorar, pero no por tristeza, porque creo que en estos casos la tristeza es un sentimiento colateral. Lloraba por impotencia. Me siento impotente al saber que hay gente que vive en el mismo puto mundo que yo que no es tratado de la misma forma que a mí me tratan únicamente por su orientación sexual y yo no puedo hacer nada. Creo que esa sensación de no poder ni saber qué hacer es una de las más dolorosas y de los dolores más inhumanos que puede llegar a sentir una persona.
Me parece horrible que, personas como Leelah, hayan decidido no seguir luchando porque la sociedad se lo haya impedido, y me llena de rabia saber que la sociedad conoce estos casos y no hace nada por pararlos.
Y es que, joder, ¿qué hay de malo en no tener la misma orientación sexual? ¿Qué hay de malo en ser homosexual? ¿Qué culpa tiene una persona de no sentirse a gusto con el sexo que ha nacido pero que no ha elegido?
Hay demasiadas preguntas que deberíamos responder y sin embargo huimos de ellas porque sabemos que no hay nada de malo, pero aún así existe gente que encuentra mal en algo que es imposible que lo tenga.

Ya que estamos en el último día de este 2014, me gustaría pedir como propósito terminar con las desigualdades y ser capaces de respetarnos siendo como somos, pero sé que es un propósito platónico que ni 10 personas querrían intentar cumplir, así que no lo pongo como propósito, lo pongo como deseo. Porque os juro que lo deseo, lo deseo con toda mi alma.
En la carta, Leelah dice que quiere que su muerte tenga sentido y haga parar toda esta mierda. Pues bien, no sé los demás, Leelah, pero te aseguro que yo no voy a hacer como si no hubieras existido. Tu muerte no habrá sido en vano, porque me parece injusto hacer como si no hubiera pasado nada cuando te has ido de este mundo que, sí, es una mierda, pero te faltaba demasiado tiempo, demasiada vida para irte.
Te aseguro que si por mí fuera haría que el tiempo retrocediera y haría que siguieras con nosotros y que no te hubiese tenido que conocer a través de una carta de suicidio.
Créeme cuando te digo que arreglaré la sociedad. Porque no mereces que tu muerte se olvide, y porque este mundo ya se ha ido demasiado tiempo a la mierda como para seguir estando en ella y dejar que siga cayendo hasta lo más hondo.
Arreglaré la sociedad por ti.

En V de Vendetta, Valerie escribe una carta antes de morir, y la parte final es la parte que más me ha hecho sentir siempre; y hoy, a 31 de diciembre de 2014, te la dedico a ti, Leelah:

''Lo que más quiero es que entiendas lo que quiero decir cuando te digo que, aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a conocerte, a reír contigo, a llorar contigo, a besarte: TE QUIERO

Con todo mi corazón.
TE QUIERO.''

CARTA DE SUICIDIO DE LEELAH. 



If you are reading this, it means that I have committed suicide and obviously failed to delete this post from my queue.
Please don’t be sad, it’s for the better. The life I would’ve lived isn’t worth living in… because I’m transgender. I could go into detail explaining why I feel that way, but this note is probably going to be lengthy enough as it is. To put it simply, I feel like a girl trapped in a boy’s body, and I’ve felt that way ever since I was 4. I never knew there was a word for that feeling, nor was it possible for a boy to become a girl, so I never told anyone and I just continued to do traditionally “boyish” things to try to fit in.
When I was 14, I learned what transgender meant and cried of happiness. After 10 years of confusion I finally understood who I was. I immediately told my mom, and she reacted extremely negatively, telling me that it was a phase, that I would never truly be a girl, that God doesn’t make mistakes, that I am wrong. If you are reading this, parents, please don’t tell this to your kids. Even if you are Christian or are against transgender people don’t ever say that to someone, especially your kid. That won’t do anything but make them hate them self. That’s exactly what it did to me.
My mom started taking me to a therapist, but would only take me to christian therapists, (who were all very biased) so I never actually got the therapy I needed to cure me of my depression. I only got more christians telling me that I was selfish and wrong and that I should look to God for help.
When I was 16 I realized that my parents would never come around, and that I would have to wait until I was 18 to start any sort of transitioning treatment, which absolutely broke my heart. The longer you wait, the harder it is to transition. I felt hopeless, that I was just going to look like a man in drag for the rest of my life. On my 16th birthday, when I didn’t receive consent from my parents to start transitioning, I cried myself to sleep.
I formed a sort of a “f*** you” attitude towards my parents and came out as gay at school, thinking that maybe if I eased into coming out as trans it would be less of a shock. Although the reaction from my friends was positive, my parents were pissed. They felt like I was attacking their image, and that I was an embarrassment to them. They wanted me to be their perfect little straight christian boy, and that’s obviously not what I wanted.
So they took me out of public school, took away my laptop and phone, and forbid me of getting on any sort of social media, completely isolating me from my friends. This was probably the part of my life when I was the most depressed, and I’m surprised I didn’t kill myself. I was completely alone for 5 months. No friends, no support, no love. Just my parent’s disappointment and the cruelty of loneliness.
At the end of the school year, my parents finally came around and gave me my phone and let me back on social media. I was excited, I finally had my friends back. They were extremely excited to see me and talk to me, but only at first. Eventually they realized they didn’t actually give a s**t about me, and I felt even lonelier than I did before. The only friends I thought I had only liked me because they saw me five times a week.
After a summer of having almost no friends plus the weight of having to think about college, save money for moving out, keep my grades up, go to church each week and feel like s**t because everyone there is against everything I live for, I have decided I’ve had enough. I’m never going to transition successfully, even when I move out. I’m never going to be happy with the way I look or sound. I’m never going to have enough friends to satisfy me. I’m never going to have enough love to satisfy me. I’m never going to find a man who loves me. I’m never going to be happy. Either I live the rest of my life as a lonely man who wishes he were a woman or I live my life as a lonelier woman who hates herself. There’s no winning. There’s no way out. I’m sad enough already, I don’t need my life to get any worse. People say “it gets better” but that isn’t true in my case. It gets worse. Each day I get worse.
That’s the gist of it, that’s why I feel like killing myself. Sorry if that’s not a good enough reason for you, it’s good enough for me. As for my will, I want 100% of the things that I legally own to be sold and the money (plus my money in the bank) to be given to trans civil rights movements and support groups, I don’t give a s**t which one. The only way I will rest in peace is if one day transgender people aren’t treated the way I was, they’re treated like humans, with valid feelings and human rights. Gender needs to be taught about in schools, the earlier the better. My death needs to mean something. My death needs to be counted in the number of transgender people who commit suicide this year. I want someone to look at that number and say “that’s f***ed up” and fix it. Fix society. Please.
Goodbye,
(Leelah) Josh Alcorn








martes, 30 de diciembre de 2014

(Des)ilusionar.

Soy muy quejona, lo tengo asumido, así que no voy a pasar mi rutina y hoy también me vengo a quejar. Pero no me quejo de la sociedad, ni de la mierda de suciedad que hay en ella (que, joder, es la de Dios). Hoy me quiero quejar de la manía que tienen las personas de ilusionar.

Me gusta mucho esa palabra. La ilusión es algo que no deberíamos perder y, míranos, cuando somos jóvenes (que no niños) ya la damos por muerta y hasta buscamos dónde enterrarla. Es patético que algo tan bonito como la ilusión lo tiremos a la basura. Y más patético aún es que nos la tiren. Porque tú no echas por la borda tu ilusión ni dejas de ilusionarte porque quieres, porque eso no lo quieres nunca; la echan a los leones por ti porque, qué sé yo, a la gente le gusta ver a las personas sufrir. Sí, creo que es eso. A la gente le gusta ver a las personas jodidas. Pero a estas alturas ya no me sorprende nada. 

Pero aún así yo soy una persona que vive de ilusiones desde un punto de vista realista y aunque no siempre sea algo bueno- que no lo es-, tienes la ventaja de que ya te esperas la desilusión. Qué palabra más fea, ¿verdad? Te quitan la ilusión... ¿no veis? Te la quitan. No tú. Tú, no. 
Pero total, que ya te esperas la hostia, porque siempre pasa. Es triste pensar que muchas veces lo único que tiene sentido en esta vida es esperar la próxima paliza que te dé el mundo. Y lo peor de todo es que, aún sabiéndolo, terminas esperando. Esperar tanto y recibir tan poco...la verdad es que no es justo. 
Pero no estamos hablando de lo justo y lo injusto. Estamos hablando de las ilusiones, de las desilusiones y de la mierda de mundo en el que vivimos. Y, joder, lo bien que estaría que las personas dejásemos de ser tan hijas de puta entre nosotras. Pero eso no va a pasar, ¡claro que no va a pasar! ¿Y por qué no pasa? ¿Eh? 

Creo que la única respuesta es que nos han jodido tantas veces que nosotros hacemos lo mismo. A veces incluso pienso que va en nuestro ADN. Tal vez sí, quién sabe, algún día lo descubrirán, por qué no. 

A lo mejor también va en nuestra sangre lo de sentirnos ilusionados y lo de desilusionar. Quiero decir, tiene sentido. Siempre hacemos lo mismo, es como un círculo vicioso que no para de crecer y crecer y blablabla. 

A lo mejor sobran palabras y faltan gestos. 
A lo mejor la ilusión la perdemos cuando esos gestos no existen. 
Y a lo mejor desilusionamos por no hacer que existan. 

sábado, 20 de diciembre de 2014

Tan pasota y patosa en la vida que odia cuando llueve pero ama la lluvia.

¿Sabéis cuando estáis pero no? ¿Cuando tienes unos de esos días que solo son tachar uno más en el calendario, y lo único que te han aportado es tiempo perdido? Pues bien, hoy soy yo quien tiene uno de esos días. Y estoy pensando en por qué me levanté de la cama, y por qué ahora mismo no me meto en ella. Cada día que pasa estoy más convencida de que es el amor de mi vida. Al fin y al cabo la cama nunca te falla, y eres tú quien la abandona todos los días. Joder, como quiero a mi cama. 
¿No veis? Un día que se ha convertido en tiempo perdido encerrada en casa y encima mal invertido.
Y ni siquiera soy capaz de entrelazar dos palabras. Por no hablar ya de dos oraciones. 
No sé, vaya mierda de día. Y encima llueve. No preguntéis dónde, porque es difícil de explicar. 
Es simplemente que llevo una mala temporada y este día tachado es la gota que colma el vaso que ya ni siquiera veo medio vacío. Creo que ya no veo ni el vaso. Y no es por el ciego que llevo, porque hoy, sábado, no me he movido del sofá. 

Sigue lloviendo. Ahora mismo solo fuera. 

Debe hacer frío en la calle. Aunque haría lo que fuese por pasar ese frío en vez de este calor-frío de casa. En la cama estaría mejor, pero ya os lo he dicho, estoy perdiendo el tiempo. 
También pierdo ideas, y ya no sé ni escribir. Aunque ahora mismo me planteo si alguna vez he sabido. 
Pero me da igual, y creo que ese es mi problema. Tan pasota para unas cosas y tan patosa para otras...Negro en algunos aspectos y blanco en otros, y nunca sé escoger el puto gris. 

Creo que voy a tachar también el día de mañana...no sé. No tengo ganas de nada y a la vez quiero coger las llaves de casa e irme por ahí. El problema es que ese puto ''por ahí'' tiene un destino que yo misma sé cuál es pero no me atrevo a nombrar. 
Ahora mismo tengo frío, y para pasar este frío prefiero pasar el de la calle, por lo menos podría bailar con las aceras.

Sigue lloviendo. En todas partes y en ninguna.


jueves, 4 de diciembre de 2014

El karma de visita y yo con estas pintas.

Si algo me ha enseñado la vida es que a veces tienes que ser mala persona. Que está muy bien creer en las energías y en el karma, una servidora lo hace, pero creo que llega cierto momento en el que te das cuenta de que no siempre la energía buena se devuelve con la misma. Y que no siempre el karma te dará un buen regalo por haber hecho el bien en algún momento. Sin embargo, me impresiona que siempre devuelva la energía negativa multiplicada por un 8 tumbado.
Y es irónico, puesto que intentar ser buena persona creo que muchas veces está sobrevalorado. Quiero decir, sí, es bonito ser buena persona, pero también son bonitos los unicornios y no por ello los veo. Es que ni siquiera existen. Pues eso mismo pasa con las buenas personas. A día de hoy, no existen. O por lo menos no en la manera en la que la sociedad describe a una ''buena persona''.
Para nuestra querida sociedad, -que tanto asco me da muchas veces, por cierto- una buena persona es aquella que da más por su compañero que por él mismo y que está dispuesto a morir para que 'el prójimo' no sufra ningún daño. Pero eso para mí no es ser bueno, para mí eso es ser una de estas dos cosas: a) gilipollas b) defensor de aquellos a los que quieres. Pero me decanto más por la primera opción, pues en la definición que nos da la sociedad nadie dice que esa persona por la que las buenas personas mueren sea querida. Y siento deciros que si de verdad una buena persona fuese quien muere y mata por sus seres queridos, aquí yo sería la primera que diría que es fácil serlo.

Por eso, querido lector, yo tengo otro punto de vista y otra opinión. Para mí ser buena persona no es cargar con las bolsas de una anciana desde el supermercado hasta su casa, ni ayudar a un ciego a cruzar la calle, ni tampoco lo es darle dinero a un vagabundo de la calle. Eso simplemente es ser amable. Ser buena persona es mucha más que eso. Ser buena persona es tragar mierda, es dejar pasar cosas que son insignificantes al final del día pero que en el momento molestan. Es...como ir en una barca donde va todo el mundo y dirigirla.
Y una a veces se llega a cansar de intentar serlo. Porque no entiende de qué le puede servir ser buena persona si ni Dios le va a dar ni una mísera carantoña por soportar huracanes por los demás. Por eso a veces es mejor ser una hija de puta, porque a lo mejor el karma te lo devuelve, pero por lo menos tendrás un por qué.