Peter Pan.

domingo, 20 de abril de 2014

Todo tiene su sentido, solo hay que encontrárselo.

Cuando el mundo deja de ser mundo, cuando los mares dejan de tener agua, cuando el aire deja de convertirse en viento y cuando el fuego no quema. Cuando sabes que sin una persona tú no, pero dejas que se vaya. Cuando echas de menos a quien no deberías y echas de más a quien más te conviene. Cuando prefieres el mal al bien o lo malo a lo bueno. Cuando tienes decidido tu futuro pero no te gusta en absoluto. Cuando quieres a alguien por compromiso y no porque lo sientes de verdad. Cuando estás vivo, pero no vives.
Una sensación de vacío, irónicamente, te llena por dentro y no eres capaz de salir de ella. Gritas en silencio, porque prefieres no gastar energía en emitir sonido alguno que no se vaya a escuchar. Lloras sin lágrimas porque no quieres deshidratarte pero aun así quieres hacerlo porque así acabarías con todo. Te autodestruyes mil veces y te odias por ello el doble, mas no quieres dejar de hacerlo. Porque, ¿de qué sirve, piensas, vivir si vives sin gustarte y sin quererte? ¿De qué sirve, sin más, seguir?
Lo ves todo oscuro y no entiendes ningún aspecto de la vida, pero no eres suficientemente valiente como para terminar con todo, y entras en un bucle del que es mejor escapar antes de que sea demasiado tarde.
Y un día te despiertas e intentas ver el mundo desde otra perspectiva, y tras semanas intentando verlo todo desde el lado positivo, terminas creyéndolo y dándote cuenta de que no tenías razón.
Y en ese punto el mundo vuelve a ser mundo, los mares tienen agua, el aire se convierte en viento y te azota suavemente en la cara y el fuego quema y arde como la primera vez que fue descubierto. Y tú dejas de simple y únicamente respirar y empiezas a vivir. Y lo haces de verdad, con ganas, y sobretodo, con alegría.

Nada es imposible por muy difícil que lo veas. Todo túnel tiene su salida, y por ello toda oscuridad termina teniendo luz dentro de sí. No hay nada imposible, y si existe algo así, es porque nunca lo has intentado con verdaderas ganas. Rendirse no es una opción, y quien te la dé como ello es alguien demasiado débil. Alguien que, quizá, necesite tu ayuda. ¿Y tú, serías capaz de ayudarle a salir del mismo abismo en el que estuviste tú en algún momento?

No hay comentarios:

Publicar un comentario