Cuando el mundo deja de ser mundo, cuando los mares dejan de tener agua, cuando el aire deja de convertirse en viento y cuando el fuego no quema. Cuando sabes que sin una persona tú no, pero dejas que se vaya. Cuando echas de menos a quien no deberías y echas de más a quien más te conviene. Cuando prefieres el mal al bien o lo malo a lo bueno. Cuando tienes decidido tu futuro pero no te gusta en absoluto. Cuando quieres a alguien por compromiso y no porque lo sientes de verdad. Cuando estás vivo, pero no vives.
Una sensación de vacío, irónicamente, te llena por dentro y no eres capaz de salir de ella. Gritas en silencio, porque prefieres no gastar energía en emitir sonido alguno que no se vaya a escuchar. Lloras sin lágrimas porque no quieres deshidratarte pero aun así quieres hacerlo porque así acabarías con todo. Te autodestruyes mil veces y te odias por ello el doble, mas no quieres dejar de hacerlo. Porque, ¿de qué sirve, piensas, vivir si vives sin gustarte y sin quererte? ¿De qué sirve, sin más, seguir?
Lo ves todo oscuro y no entiendes ningún aspecto de la vida, pero no eres suficientemente valiente como para terminar con todo, y entras en un bucle del que es mejor escapar antes de que sea demasiado tarde.
Y un día te despiertas e intentas ver el mundo desde otra perspectiva, y tras semanas intentando verlo todo desde el lado positivo, terminas creyéndolo y dándote cuenta de que no tenías razón.
Y en ese punto el mundo vuelve a ser mundo, los mares tienen agua, el aire se convierte en viento y te azota suavemente en la cara y el fuego quema y arde como la primera vez que fue descubierto. Y tú dejas de simple y únicamente respirar y empiezas a vivir. Y lo haces de verdad, con ganas, y sobretodo, con alegría.
Nada es imposible por muy difícil que lo veas. Todo túnel tiene su salida, y por ello toda oscuridad termina teniendo luz dentro de sí. No hay nada imposible, y si existe algo así, es porque nunca lo has intentado con verdaderas ganas. Rendirse no es una opción, y quien te la dé como ello es alguien demasiado débil. Alguien que, quizá, necesite tu ayuda. ¿Y tú, serías capaz de ayudarle a salir del mismo abismo en el que estuviste tú en algún momento?
No hay comentarios:
Publicar un comentario